Ozempic, Wegovy y Mounjaro: diferencias, indicaciones y precio
Tres nombres que aparecen juntos en cualquier conversación sobre pérdida de peso y que no son intercambiables. Ozempic y Wegovy comparten principio activo, la semaglutida, pero tienen indicaciones distintas; Mounjaro lleva otro principio activo, la tirzepatida, y una indicación más amplia. Los tres se administran una vez por semana, los tres requieren receta y ninguno está financiado cuando se usa para el control del peso. Esta comparativa explica qué dice la autorización de cada uno, en qué se diferencian de verdad y qué se valora antes de plantear cualquiera de ellos.
¿En qué se diferencian Ozempic, Wegovy y Mounjaro?
Ozempic y Wegovy contienen semaglutida; Mounjaro contiene tirzepatida. Ozempic está autorizado para la diabetes tipo 2, Wegovy para el control del peso y Mounjaro para ambas indicaciones. La semaglutida es un análogo del GLP-1: imita a una hormona intestinal que aumenta la secreción de insulina cuando hay glucosa, frena el vaciado del estómago y reduce el apetito. La tirzepatida actúa sobre dos receptores, el del GLP-1 y el del GIP, otra hormona intestinal implicada en la regulación metabólica. Los tres son inyectables subcutáneos de administración semanal y todos requieren receta médica.
Indicación autorizada: la diferencia que más consecuencias tiene
Que un medicamento produzca pérdida de peso no lo convierte en un medicamento autorizado para adelgazar. Esa es la clave de todo el asunto y es la razón de que el uso de Ozempic con fines de pérdida de peso sea un uso fuera de indicación, con dos consecuencias: contribuye a los problemas de suministro que afectan a personas con diabetes tipo 2 y deja al paciente fuera del esquema de dosis pensado para esa finalidad. En control del peso, la indicación autorizada se define por índice de masa corporal, a partir de 30, o a partir de 27 cuando existe al menos una enfermedad relacionada con el peso, siempre acompañada de dieta hipocalórica y de más actividad física.
¿Cuál adelgaza más?
Las medias de los ensayos clínicos no son extrapolables a una persona concreta, y ese es el primer matiz que hay que aceptar antes de comparar. Existen comparaciones directas entre semaglutida y tirzepatida en control del peso, y la tendencia observada favorece a la tirzepatida en reducción media de peso, pero la variabilidad individual es enorme: hay quien responde mucho a un fármaco y poco al otro. Además, la pérdida sostenida depende tanto del fármaco como de la dieta, la actividad física y el mantenimiento a largo plazo. Elegir por el titular de un ensayo es la peor manera de decidir un tratamiento crónico.
Pauta y escalado de dosis
Los tres se administran una vez por semana, el mismo día, y se empieza siempre por una dosis baja que se va subiendo de forma escalonada. Ese escalado no es una cautela decorativa: los efectos digestivos son claramente más intensos al principio y tras cada subida, y subir demasiado rápido es la causa más frecuente de abandono. Cada especialidad tiene su propio esquema, con dosis de inicio, de escalado y de mantenimiento, publicado en su ficha técnica. Si toleras mal una subida, lo indicado no es abandonar, sino consultar: en muchos casos se puede prolongar el tiempo en la dosis previa antes de continuar.
Efectos adversos: un perfil de clase
Los efectos adversos son en buena medida comunes a la clase: náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, dolor abdominal y sensación de plenitud, más marcados al inicio y con las subidas de dosis. Suelen atenuarse con el tiempo. Obligan a consultar sin demora el dolor abdominal intenso y persistente que se irradia a la espalda, por la posibilidad de pancreatitis, y los síntomas sugestivos de problema en la vesícula biliar. En personas que además usan insulina o sulfonilureas hay riesgo de hipoglucemia y suele ser necesario ajustar esos tratamientos. El listado completo, con frecuencias, está en el prospecto de cada especialidad.
Contraindicaciones y precauciones
La ficha técnica europea recoge como única contraindicación la hipersensibilidad al principio activo o a los excipientes. En caso de antecedentes personales o familiares de carcinoma medular de tiroides o de síndrome de neoplasia endocrina múltiple tipo 2 no prescribimos estos fármacos, y además se recomienda prudencia en quien ya tiene una enfermedad tiroidea, así como en caso de alergia al principio activo. Requieren precaución en pancreatitis previa, en enfermedad digestiva grave y en retinopatía diabética, cuya evolución debe vigilarse cuando se mejora rápidamente el control glucémico. No se utilizan durante el embarazo ni la lactancia, y conviene planificar su suspensión si se busca gestación. Todo esto se valora antes de prescribir, y es la razón por la que un cuestionario médico completo tiene que preguntar por antecedentes que a primera vista parecen no venir a cuento.
Precio y financiación
En la indicación de control del peso, estos medicamentos no están financiados por el Sistema Nacional de Salud, de modo que el coste corre íntegramente a cargo del paciente. El importe depende de la especialidad, de la presentación y de la dosis de mantenimiento a la que se llegue, así que la comparación por precio de un primer envase induce a error: lo que hay que estimar es el coste mensual sostenido durante el tiempo que dure el tratamiento. El dato concreto y actualizado te lo dará tu farmacia. Y conviene recordar que la vía barata que circula por internet no es un ahorro: en Europa se han detectado plumas falsificadas.
Qué pasa cuando se deja el tratamiento
Es habitual recuperar parte del peso perdido al suspenderlo, porque estos fármacos actúan mientras se administran y no reprograman el metabolismo de forma permanente. Esto no es un argumento contra el tratamiento, es un argumento a favor de plantearlo con horizonte largo y acompañado de cambios sostenibles en la alimentación y en la actividad física. Antes de empezar merece la pena responder a dos preguntas incómodas: qué se hará cuando se alcance el objetivo y qué margen económico hay para mantenerlo. Un tratamiento que se interrumpe a los tres meses por coste tiene un resultado previsible.
Qué hacemos y qué no hacemos
Ofrecemos la valoración médica del tratamiento del sobrepeso y la obesidad, por 29,90 EUR, y la valoración para renovar tratamientos crónicos ya establecidos, por 21,90 EUR. No hay videoconsulta, ni llamada telefónica, ni chat en directo: el médico revisa un cuestionario médico detallado y responde por escrito. No prescribimos fuera de la indicación autorizada. Si la valoración es favorable, recibes un PDF con el contenido del anexo de la Directiva de ejecución 2012/52/UE, que presentas en tu farmacia con tu documento de identidad; no hay código PIN. La tarifa cubre la valoración médica, no la emisión de un documento concreto; si el médico rechaza por motivos médicos, se devuelve el importe, y si te pide documentación y no la aportas, la valoración se considera realizada y no procede la devolución. Responsable médico: lek. Damian Wojno, colegiación polaca, n.º 3211301. Titular: MEDINOW Sp. z o.o. Última revisión médica: 29 de agosto de 2026.
¿Cuál adelgaza más?
Las comparaciones directas disponibles apuntan a una mayor reducción media de peso con tirzepatida frente a semaglutida, pero una media de ensayo no predice tu resultado: la variabilidad individual es muy alta y la pérdida sostenida depende también de la alimentación, de la actividad física y de cuánto tiempo se mantenga el tratamiento. Además, el fármaco que mejor funciona es el que se tolera y el que se puede sostener en el tiempo. Elegir solo por la cifra de un titular es la forma más rápida de abandonar a los tres meses.
¿Se pueden combinar?
No. No se combinan dos análogos del GLP-1 ni se añade tirzepatida a un tratamiento con semaglutida: no aporta beneficio demostrado y multiplica los efectos adversos digestivos y el riesgo de hipoglucemia si hay otros antidiabéticos de por medio. Lo que sí ocurre es que estos fármacos se pautan junto a otros tratamientos de la diabetes, y ahí la combinación la decide el médico, con ajuste de las dosis de insulina o de sulfonilureas si las hubiera.
¿Cuál es más barato?
Ninguno está financiado en la indicación de control del peso, así que el coste es íntegro para el paciente, y el importe varía según la especialidad, la presentación y la dosis de mantenimiento. Comparar el precio del primer envase induce a error, porque las dosis de inicio son bajas y el gasto real es el del mantenimiento sostenido en el tiempo. El dato actualizado te lo da tu farmacia. Desconfía de precios muy por debajo del mercado en canales no farmacéuticos: en Europa se han detectado plumas falsificadas.
¿Cuál tiene menos efectos digestivos?
El perfil digestivo es común a la clase, con náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y sensación de plenitud como efectos más frecuentes en los tres. Lo que más influye en la tolerancia no es tanto la molécula como la velocidad del escalado de dosis y los hábitos alimentarios durante ese periodo: comidas más pequeñas, menos grasa y comer despacio ayudan bastante. Si una subida de dosis te sienta mal, consúltalo antes de abandonar, porque a menudo se puede prolongar el tiempo en la dosis anterior.
¿Se puede cambiar de uno a otro?
Sí, es una decisión médica que se toma por falta de respuesta, por mala tolerancia o por un problema de suministro, y no es un cambio automático: hay que reajustar el esquema de dosis, porque las equivalencias entre principios activos no son directas. Lo que no debe hacerse es cambiar por cuenta propia aprovechando un envase disponible en la farmacia o prestado por un conocido. Cada especialidad tiene su propio escalado en la ficha técnica y su propia dosis de mantenimiento.